Ayer sacaba unas cuentas un poco tontas. No es que no esté contento con trabajar ni nada por el estilo; solamente quise sacar el cálculo de las horas al día que recibo luz solar en la cara de lunes a viernes.
Empecé a analizar mi rutina: duermo con las cortinas cerradas por un mínimo de privacidad entre el edificio, mi casa y mi cuarto. Esto quiere decir que a partir de las 6.30 am. veo los primeros rayod de sol del día. Mientras me alisto para ir a trabajar y viajo todo angamos hasta el paradero “Álamos”, dan las 8.30 de la mañana. Quiere decir, entonces, que me gano con 2 horas de luz solar. Luego, entro a trabajar.
Entonces durante 4 horas y media dejo de ver el sol, pues mi trabajo es una gran oficina con aire acondicionado (hace frío) y con estores que cubre las pocas ventanas que hay. Incluso, si tuviera la suerte de que no colocaran tales estores, igual no me caería mucha luz, puesto que mi sitio (el de mi computadora) está prácticamente situado en el centro de todo el cuarto piso. A la 1 pm, llega la hora del almuerzo.
Aquí si me muero de calor con el solazo que hay últimamente. Es una hora tormentosa a pleno sol, achicharrándome. Suficiente de altas temperaturas, mas no de luz natural. Entro a las 2 y pico de la tarde a trabajar de nuevo hasta las 6 pm. A tal hora, aún quedan algunos rezagos de luz, ahogándose de a pocos en el mar, que tampoco puedo ver de lunes a viernes, porque en Monterrico solo hay cerros y está muy muy lejos de agua con sal. Mi sunset entonces, ahora en verano, tiene fondo de avenida todo angamos, con un look bien suyorquino (de surquillo) generalmente. Noche.
Y aunque respirar aire puro tiene su encanto, toda la semana añoro los fines de semana y mirar el mar desde mi casa y tener un poquito no mucho de sol que me caliente la piel de tanto aire acondicionado.
Ah, me olvidaba… el cálculo de la cantidad de luz natural que recibo diariamente, en horas es de aproximadamente 3 horas y media. A mí me gustaría tener más, pero no sé si eso es ya normal en estos tiempos.
Marzo 31, 2008 a las 12:12 am
suyorquino! jaaa.
Marzo 31, 2008 a las 4:19 pm
Hola Calustín :
Me ha gustado mucho este texto, quien te conoce es capaz de imaginarte hablando eso que has sentido
Sigue así expresándote
Abril 9, 2008 a las 9:38 pm
Vicky!! Una de las cosas que más extraño de la oficina es el aire acondicionado!! No sabes el calorsote del que te estás librando!! Pero, si es rico un poco de sol de rato en rato. Pero, puedes subir al “sexto piso” y dejar, por unos minutos, que te bese el sol. Saludos!